En el Reino de Dios, visibilidad no es sinónimo de valor. No necesitas tener más seguidores, «likes» o reconocimiento para que tu servicio tenga importancia. Hay personas que trabajan en lo invisible: con los niños, en la cocina, en la limpieza, sirviendo y sosteniendo la obra sin recibir aplausos.
La pregunta no es cuántas personas te están viendo, sino qué tan fiel eres cuando nadie te está mirando. Porque si Dios vio tu servicio, tu esfuerzo y tu entrega, no fue en vano.