CUANDO SEGUIR A CRISTO TE CUESTA

CUANDO SEGUIR A CRISTO TE CUESTA

Serie: Discípulo

Pastor Ronald Díaz

Mateo 4:19-20

“Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.”

Seguir a Jesús no es solamente admirarlo, escuchar sus enseñanzas o identificarnos como cristianos. Seguirlo implica movimiento, renuncia y transformación.

Cuando Jesús llamó a sus discípulos, ellos tuvieron que dejar sus redes para comenzar a caminar detrás de Él. Tenían diferentes historias, personalidades y maneras de pensar, pero todos recibieron el mismo llamado: seguir a Jesús.

Y seguirlo les iba a costar.

PUNTO 1: SEGUIR A JESÚS IMPLICA DECIRTE NO A TI MISMO

Jesús llama al discípulo a dejar de colocar su propia voluntad por encima de la voluntad de Dios.

Decirte “no” significa reconocer que no todo lo que deseas, piensas o quieres hacer es conveniente para la vida que Cristo te está llamando a vivir.

Los discípulos tuvieron que dejar sus redes. Ellos tenían una vida, un trabajo y planes propios, pero cuando Jesús los llamó, tuvieron que tomar una decisión.

Seguir a Jesús implica renunciar a ciertas cosas para obedecerlo.

“No todo lo que quieres en la vida cabe en la vida a la que Cristo te llamó.”

Por eso la pregunta no es solamente: ¿quieres seguir a Jesús?

La pregunta es:

¿Qué te está costando dejar?

Puede ser un pecado escondido, el dinero, el orgullo, una relación, una actitud o cualquier cosa que esté ocupando un lugar que le corresponde a Dios.


PUNTO 2: LA CRUZ NO ES ALGO QUE ADMIRAMOS, ES ALGO QUE CARGAS

La cruz no es simplemente un símbolo que observamos o admiramos. Jesús habló de tomar nuestra cruz y seguirlo.

Mateo 16:24 dice:

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

La cruz representa entrega, renuncia y obediencia.

Los discípulos eran diferentes. Entre ellos había un recaudador de impuestos y también hombres con ideas políticas y expectativas diferentes sobre Israel. Sin embargo, al seguir a Jesús tuvieron que permitir que Él transformara sus vidas.

Un discípulo cambia su manera de ser, hablar, pensar, actuar, amar y perdonar.

Porque seguir a Cristo no significa continuar siendo exactamente la misma persona.

“Hay cosas que tendrían que morir en ti para que pueda vivir lo que Dios quiere hacer contigo.”

Hay pensamientos que tienen que morir.
Hay actitudes que tienen que morir.
Hay hábitos que tienen que morir.
Hay cosas que debemos soltar.

No para perder nuestra identidad, sino para que Cristo pueda formar en nosotros aquello que Él quiere hacer.


PUNTO 3: NO PUEDES SEGUIR A JESÚS SIN MOVERTE DE DONDE ESTÁS

Jesús dijo: “Venid en pos de mí”.

Los discípulos no podían seguir a Jesús permaneciendo exactamente donde estaban.

Tuvieron que levantarse.
Tuvieron que dejar sus redes.
Tuvieron que caminar.

Seguir implica movimiento.

No puedes decir que estás siguiendo a Cristo si nunca estás dispuesto a cambiar, avanzar, obedecer y salir de aquello que sabes que Dios te está pidiendo dejar.

Un discípulo no solamente escucha lo que Jesús dice; responde a su llamado.

Y ese movimiento también se demuestra cuando nadie está mirando.

¿Cómo hablas cuando nadie te escucha?
¿Cómo actúas cuando nadie te observa?
¿Qué decisiones tomas cuando nadie puede juzgarte?

Ahí también se demuestra el discipulado.

LA PREGUNTA ES PARA TI

El pastor Ronald Díaz dejó una pregunta que confronta:

¿Quieres ser discípulo?

Entonces pregúntate con honestidad:

¿Qué es lo que te está costando dejar?

Porque quizá Dios no te está pidiendo que entiendas más, sino que te muevas.

Los discípulos dejaron sus redes y siguieron a Jesús.

Hoy el llamado sigue siendo el mismo:

Deja lo que tienes que dejar.
Carga tu cruz.
Muévete de donde estás.
Y sigue a Jesús.

Porque seguir a Cristo tiene un costo, pero permanecer donde estás puede costarte mucho más.