Risas y Tacones: mujeres que dejaron de sobrevivir para comenzar a vivir

Por Mercedes Xiques

Un nuevo encuentro de Risas y Tacones reunió a decenas de mujeres en un ambiente de fe, reflexión y sanidad espiritual. A través del mensaje de la pastora Paola Navas, basado en Juan 10:10, las asistentes fueron invitadas a dejar atrás la culpa, las etiquetas del pasado y comenzar a vivir la vida abundante que Dios promete.



Salir de la rutina para reencontrarse con Dios

El pasado sábado se llevó a cabo una nueva edición de Risas y Tacones, el encuentro dirigido a mujeres que impulsa la iglesia El Búnker, bajo la conducción de su pastora principal, Paola Navas.

Estos espacios han sido concebidos como un tiempo especial para que las mujeres puedan detenerse en medio de la rutina diaria, reflexionar sobre sus vidas y reconectarse con su fe.

Cada reunión busca ofrecer algo más que un mensaje: una experiencia espiritual que inspire, sane y fortalezca.

¿Sobrevivir o vivir?

Durante su intervención, la pastora Paola Navas invitó a las asistentes a reflexionar sobre una realidad que muchas veces pasa desapercibida: el hecho de que muchas mujeres, aunque siguen adelante con sus responsabilidades, no están viviendo plenamente, sino simplemente sobreviviendo.

Cargas emocionales, heridas del pasado, presiones familiares o decisiones equivocadas pueden llevar a que la alegría, la paz y la esperanza se debiliten con el tiempo.

Para profundizar en esta reflexión, la pastora se apoyó en el Evangelio de Juan 10:10:

“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

A partir de este pasaje bíblico, explicó que el enemigo es experto en robar aspectos fundamentales de la vida: la paz, el gozo, la visión y la esperanza.

En medio del mensaje surgió una pregunta que invitó a la introspección personal:

¿Qué área de tu vida ha intentado robar el enemigo?

La culpa como una carga silenciosa

Uno de los momentos más sensibles del mensaje fue cuando la pastora abordó el tema de la culpa.

Recordó que muchas veces las malas decisiones del pasado se convierten en herramientas que el enemigo utiliza para mantener a las personas atrapadas en el remordimiento y la vergüenza.

Sin embargo, también enfatizó que Dios no llama a sus hijos a vivir bajo condenación, sino a caminar hacia la restauración y la libertad.

Cuidar el corazón

La reflexión también se detuvo en la importancia del corazón, entendido como el centro de las emociones, las actitudes y las decisiones.

Cuando el corazón se contamina con resentimiento, dolor, orgullo o amargura, todo lo que brota de él termina reflejando esas heridas.

Por eso, la invitación fue clara: permitir que Dios sane el corazón y evitar que las experiencias negativas definan el futuro.

Cambiar las etiquetas

Uno de los momentos más impactantes del encuentro llegó hacia el cierre del mensaje.

La pastora habló sobre las etiquetas que la sociedad suele colocar sobre las personas: “la perdida”, “la borracha”, “la adúltera”, “la fracasada”, “la incompetente”.

Palabras que marcan, que hieren y que intentan definir la identidad de alguien por sus errores.

Pero el mensaje final fue contundente:

Esas etiquetas no definen el propósito de Dios para la vida de una persona.

Con firmeza, la pastora declaró:

“La etiqueta que nos llevaremos hoy será: hijas del Rey de reyes.”

Un acto simbólico de liberación

El encuentro culminó con un momento profundamente significativo.

Alrededor de una fogata preparada para la ocasión, cada mujer escribió en una hoja aquello que representaba su dolor, su miedo, su tristeza o sus frustraciones.

Era un acto completamente personal, una conversación silenciosa entre cada mujer y Dios.

Una a una, las participantes se acercaron para arrojar esos papeles al fuego mientras se elevaban oraciones. El ambiente se llenó de lágrimas, abrazos y momentos de profundo quebranto espiritual.

Fue un instante de liberación y renovación.

Muchas mujeres salieron de aquel lugar con la sensación de haber soltado cargas que habían llevado durante mucho tiempo.

Un espacio para comenzar de nuevo

Para quienes aún no han asistido a estos encuentros, la invitación permanece abierta.

Risas y Tacones se ha convertido en un espacio especial donde cada reunión es distinta, diseñada para ofrecer experiencias espirituales transformadoras.

La pastora Paola Navas ha procurado que cada encuentro sea único, manteniendo siempre un enfoque fresco, dinámico y lleno de propósito.

Además, este tiempo coincide con una etapa significativa para la iglesia El Búnker, que continúa avanzando en su visión ministerial y en lo que han denominado modo conquista, en anticipación a la apertura de su nueva sede.

Una vez más, el encuentro reafirmó el espíritu que caracteriza a esta comunidad de fe:

Un lugar seguro para volver a comenzar.

Momentos de misnistracion

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