Participación del domingo
Pastor : Emilio Samoya
Texto base: Gálatas 5:22-23
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza; contra tales cosas no hay ley.”
El pastor Emilio Samoya dio una de las enseñanzas más importantes ,que hemos recibimos y es que el Espíritu Santo no es un inquilino temporal en nuestra vida. Él viene a habitar en nosotros para transformarnos y producir un fruto visible: el amor.
El amor del que habla la Biblia no es una emoción pasajera ni un sentimiento que depende de las circunstancias. Amar como ama Dios es una decisión que se manifiesta en nuestra conducta diaria.
Samoya mencionó que muchas veces confundimos el amor con lo que sentimos; sin embargo, un amor que enferma, manipula, controla o destruye no proviene de Dios, porque Dios es amor.
La Escritura nos recuerda que Dios nos amó primero, incluso antes de la fundación del mundo, y la mayor evidencia de ese amor fue entregar a su Hijo por la humanidad.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16).
El Señor nos llama a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. No es una sugerencia, sino un mandato.
Cuatro principios para aprender a amar como ama Dios
1. El amor tiene que ver con decisión y conducta.
Amar es una decisión diaria. No se trata de lo que sentimos, sino de cómo actuamos. El amor se demuestra a través de nuestras palabras, nuestras acciones y nuestras decisiones.
2. La descripción de este amor.
La Biblia describe un amor que es paciente, bondadoso, sincero, humilde y considerado.
3. El desarrollo de este amor.
Este amor es un fruto que el Espíritu Santo desarrolla en nosotros a medida que maduramos espiritualmente.
Dios no busca creyentes inmaduros; busca personas que reflejen el carácter de Cristo.
Incluso el pastor Emilio dijo ,una persona puede tener muchos dones, pero antes que los dones, Dios observa los frutos.
El apóstol Pablo escribió a una iglesia llena de dones, pero necesitada de madurez espiritual. La verdadera evidencia de una vida transformada no son los dones, sino los frutos.
4. El deseo por este fruto.
Debemos anhelar que el fruto del amor crezca en nosotros cada día.
Las características del amor ágape
1. El amor ágape es sufrido.
1 Corintios 13:4
“El amor es sufrido…”
El amor sabe esperar, soporta las pruebas y persevera.
2. El amor ágape es benigno.
1 Corintios 13:4
“El amor es benigno.”
La benignidad se refleja en hacer el bien, incluso a quienes nos han herido.
Lucas 6:27-28
“Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.”
El amor de Dios nos enseña a responder con gracia donde el mundo respondería con resentimiento.
3. El amor ágape es sincero.
1 Corintios 13:4
“El amor no tiene envidia.”
El amor verdadero no compite, no se compara y se alegra por las bendiciones de los demás.
4. El amor ágape no es jactancioso.
1 Corintios 13:4
“El amor no es jactancioso.”
El amor no busca reconocimiento ni alimentar el orgullo.
Proverbios 21:4
“Altivez de ojos, orgullo de corazón y pensamientos impíos son pecado.”
5. El amor ágape es considerado.
1 Corintios 13:5
“No hace nada indebido.”
El amor honra, respeta y piensa en el bienestar del otro.
6. El amor ágape se niega a sí mismo.
1 Corintios 13:5
“No busca lo suyo.”
El amor deja a un lado el egoísmo y aprende a servir.
Una reflexión importante que nos dejó el pastor Samoya fue :
El amor es una orden de Dios.
No podemos descuidar nuestras relaciones más importantes. Después de Dios, debemos aprender a amar y honrar a nuestro cónyuge y a nuestra familia.
Existen distintas expresiones del amor:
- Ágape: el amor incondicional de Dios.
- Eros: el amor entre esposos.
- Filial: el amor fraternal y familiar.
Una pregunta que debemos hacernos es:
¿Cómo estamos dando amor y cómo lo estamos recibiendo?
Muchas personas sienten que no reciben amor, pero también debemos preguntarnos si estamos aprendiendo a expresarlo correctamente.
Cuando el Espíritu Santo gobierna nuestra vida, el amor deja de ser un sentimiento y se convierte en una evidencia visible del carácter de Cristo en nosotros.
El fruto siempre hablará más fuerte que los dones, porque un creyente maduro no se reconoce por lo que dice, sino por la manera en que am

“El fruto siempre hablará más fuerte que los dones”


Muchas personas sienten que no reciben amor.
